Hace varias horas que no salía a la calle, finalmente cuando tuve que hacerlo, el calor me dio un azote en el cuerpo que me dejó de un sopetón atontada. Fue como entrar en una dimensión desconocida donde las piernas eran lentas pero el cuerpo no pesaba casi nada.
No sé por qué esa nube calórica me hizo ver con claridad todos los video clips que se desarrollaban a mi alrededor, parejas caminando de la mano, señores sentados en un café, niños tomando helado, risas y más. La música de fondo la aportaba una tienda de artículos electrónicos que quería llamar la atención con sus parlantes en la puerta.
La verdad es que una cosa no tenía nada que ver con la otra, es decir ni la música, ni la lentitud, ni la gente, pero de alguna forma a mí me parecía que con ese reflejo amarillo sobre los cuerpos, todo encajaba.
Desde la distancia en que yo miraba, el día parecía funcionar (les).
El inconveniente es que yo no quedaba ni abrochada en ese sistema.

Volví luego a encerrarme, creyendo en esa seguridad absurda que da cuando la gente no te ve.
Comprobé la temperatura: 30 º

Esto es raro, muy raro.....me refiero al calor por supuesto